sabato 26 settembre 2009

Dolor

Este dolor que pasa por el silencio de no tenerte
el Infierno de no tenerte
yo mismo de no tenerte
muestra su falo inmenso a las muchachas Times New Roman
de alta costura
que no huyen ni gritan
ni me dicen “no por favor, eso no”
sólo se tocan los pezones en rima consonante
discretamente
y hacen este poema.

mercoledì 23 settembre 2009

A Maxi, cuando crezca y comprenda



Nada importa sino el dinero

digo que nada importa sino el dinero

el sonar metálico de los ojos cayendo en el cuerpo de las mujeres

o las cosas

importa Dios y su precio

importa la obligación de ser siempre

nada importa sino la conducta y los automóviles feroces

de la Ciudad asquerosa.

Si desacatas si no obedeces Maxi

te saldrán alas como a mí

y olerás todo el tiempo a azufre.

giovedì 17 settembre 2009

Corazón o conversación con Dejanira

Con los huesos y la sangre de esta mujer
el grandísmo León
dentro golpea pum parapumpum parapumpum
la piel golpea
los ojos
revienta la carne con su respiración animal
y por ahí anda la mujer con la luz de fuera o la lengua
del grandísimo León
que lame el mundo y por equivocación a un hombre.

mercoledì 9 settembre 2009

Natalia y Damián

La palabra Amor y más áun
el silencio Amor debajo siempre de las cosas
y la carne
es fuego para sostener el esqueleto
adherirlo al otro
calentar la respiración común con que se aman
y se dicen "Natalia" y "Damián"
y eso es todo.

(Para los dos, desde tan lejos, Jorge)

venerdì 4 settembre 2009

Soñador

A mi hermano querido y lejano Damián Payo


Por insólito que le parezca, me dedico a soñar. Mi experiencia –probada entre los habitantes de la región- me faculta en el cultivo de los sueños y me permite ofrecerle, a un bajo costo, la configuración de un sueño a su medida que responda a los más profundos deseos, y que además cuente con la calidad necesaria para resistir el golpe cuando usted lo haya arrojado desde un puente peatonal, porque no sirve o porque le ha parecido estúpido soñar a estas alturas. Los resultados vendrán tan pronto cumpla usted con los primeros requisitos y el sueño vaya creciendo como una lenteja.
Como el sueño es evidentemente suyo –y seguirá siéndolo hasta el final-, es necesario que usted lo conciba (aunque no deje de sentirse Pasifae) con cierta responsabilidad secreta y amorosa, convencido en el fondo de que su sueño, o sea, ese estúpido pensamiento de querer cambiar el mundo, es perfectamente realizable si hubiera otras circunstancias. Entonces vendrían las primeras pataditas, los mareos y la incertidumbre.
Sabrá que mi deber es soñar su sueño, y con esto darle la tranquilidad a usted para llevar una vida normal: familia, trabajo, amigos, dinero; ayudarlo a no pensar tonterías que no hacen otra cosa que quitarle el tiempo, frustrarlo, darle la conciencia de que está embutido usted en una vida felizmente triste, llena de obligaciones y conductas, fiel a los movimientos del rebaño.
Ahora yo tengo su sueño, y mi trabajo es alimentarlo hasta que usted recapacite, hasta que se dé cuenta que es mejor abandonarlo todo por el gusto de vivir. Entonces cumplo con mi trabajo y le devuelvo su sueño para que lo realice.

giovedì 3 settembre 2009

Monólogo con Tamara

Es hermoso Tamara
la transfusión de ángeles
que va de tus pulmones a la sonrisa directa
y mineral de tu madre
cuando es más hermosa puesta al fuego de mis manos
y mis manos también Tamara
las alimentas cuando escribo para amarte.

lunedì 17 agosto 2009

Conversación con Damián Payo

Cuánto aire para hablar de la música che
cuánto tiempo
cuánto idioma y terminar siempre en Girondo
y Vallejo
cada quien con su bandoneón
y su mujer

pero la única conversación
ha sido siempre la que no es
la de las nubes y las montañas y los ríos
que no entienden nada de Skype.

venerdì 31 luglio 2009

Otra cosa

Propongo el estómago o el talón de Aquiles
pero no más corazón
no más
un pedazo de carne iconográfica
para culpar la voracidad con que esta ninfa
me consume y me abandona
en la más raíz mía.
Propongo una gastritis que me impida comer
espinas o muslos de otra
pero no el corazón
no la estúpida manera de ser un herido
y no saber qué tocarme.

domenica 26 luglio 2009

Liliana y Luscinda

Me preocupó Luscinda cuando habló por teléfono y me pidió, casi con urgencia, vernos en un café de Saint-Sauveur para hablar de algo que podía intersarme. "Algo", lindo eufemismo, pero sabes que no, Luscinda, que no puedo. Es un tema acabado. Además Patricio está por venir y no sabes cómo se pone si no me encuentra. Ya no puedo no pensar, ya no puedo seguir buscando eso que nadie entiende y que siempre está del otro lado de las cosas, como él que también está del otro lado y sabes a quién me refiero. Ahora soy una Mujer con todas las letras, casi me parezco a mi madre o a la abuela Virginia. A veces, cuando me siento en el sofá para leer a Flaubert o escuchar un disco de Vivaldi (ahora escucho a Vivaldi, lo creerás), puedo sentir la resignada tranquilidad con que mi madre esperaba a mi padrastro, todas las tardes, y cumplía con su deber, y formaron un hogar y tuvieron otros hijos.
No puedo, Luscinda. Además lo que me tienes que decir ya lo supe por los periódicos. Puedo creer que se haya delatado solo para corregir un verso; lo que no puedo creer que haya matado a una mujer.

venerdì 24 luglio 2009

Pérez y al escritura

A Dejanira, la que hizo el peritaje de Pérez

A Pérez le faltaba sólo una cosa como escritor: escribir su muerte. Pensó: "Mi muerte será el acontecimiento más importante de mi vida". Todos los días y todas las noches, sentado en su escritorio, con los dedos prevenidos frente a la máquina de escribir, se ponía a esperar su muerte. Casi no comía. Lo había poseído la idea insensata de no levantarse nunca del escritorio por el temor de encontrarse con la muerte lejos de la máquina de escribir. Temía esa irresponsabilidad.
Esperaba y esperaba. No tenía ánimo de escribir otra cosa, ni siquiera un prólogo intuitivo de lo que sería su muerte. No se imaginaba su muerte. Lo único que podía saber -y esto le causaba una alegría indescriptible- era que escribir su muerte significaba tocar al menos una tecla, ya sea por el desvanecimiento del cuerpo o por la inercia de los dedos acostumbrados a esa "Canon" maravillosa, pero una tecla, una simple tecla tocada desde el otro terreno.
Cuando entraron al departamento se encontraron con un disco de Gardel en la vitrola, un curioso olor a almendras y una hoja en blanco en el rodillo de la máquina.